miércoles, 25 de mayo de 2011

Están de moda los gemelos

En la calle 68 A del barrio de Buenavista, viven más de una docena de pares de gemelos en un radio de 200 metros. Reunidos varios de ellos en su calle para fotografiarlos provocan el comentario de los vecinos: "es increíble, años viviendo en este barrio y jamás nos habíamos percatado de esto"
Dos noticias recientes abordan situaciones en las que una cantidad inusual de este tipo de hermanos se concentra en cierta área geográfica.

En Noviembre de 2010 la prensa cubana reportó que en un tramo de 200 metros, en el barrio capitalino de Buena Vista, vivían 12 parejas de gemelos (24 en total), mientras que en días recientes ABC de España comentó los resultados de una investigación sobre los llamados    gemelos nazis    de la pequeña villa rural brasileña de Candido Godoi.

Son dos casos distintos, pero con algo en común: la necesidad de una explicación científica.

Gemelos,  ¿un problema científico?


El caso de la villa brasileña, donde la natalidad de gemelos es del 10 por ciento (10 veces el valor normal del estado); tiene además la particularidad de que todos son rubios y de ojos azules, formando parte de una comunidad de alemanes que se asentó en la zona desde principios del siglo XX.

El inusual hecho despertó especulaciones que lo vinculaban con experimentos genéticos realizados por los nazis durante la segunda guerra mundial.

Pero un estudio reciente intenta demostrar que la abundancia de gemelos en la zona es anterior al periodo nazi, y que se puede explicar por el llamado    efecto del fundador   .

La villa fue originalmente colonizada por un pequeño grupo de alemanes, que desde entonces mantuvieron un fuerte sentido de comunidad, lo cual propició que las parejas se formen siempre dentro de esta.

Al no mezclarse en forma considerable con los habitantes del entorno, no solo lograron que por generaciones los niños sean  rubios y de ojos azules, también que el material genético de la comunidad sea esencialmente el mismo de los primeros colonizadores.

Si, por casualidad, los colonos originarios tenían alguna predisposición al nacimiento de gemelos, pero esta ha sido mantenida e incrementada por la endogamia en la comunidad.

La investigación, pendiente de ser publicada en una revista científica arbitrada, no solo ha estudiado los árboles genealógicos de la comunidad, sino que además intenta encontrar el gen responsable de esta propensión.

La situación de la llamada    cuadra de los jimaguas    en La Habana es distinta.

No se trata de una población cerrada o aislada, con un limitado repertorio genético ni con un origen común (cercano en el tiempo), sino de un intervalo de 200 metros, donde viven 12 parejas de gemelos, en el centro de una ciudad de dos millones de habitantes.

Igual que con los    gemelos nazis    del Brasil, lo inusual del hecho ha despertado muchas especulaciones.

Los vecinos de la zona no saben como interpretarlo y vierten sus suposiciones que van desde el agua que beben, hasta la presencia en la zona de un árbol sagrado de la religión afrocubana.

En la religión yoruba, los jimaguas son venerados en la figura de los    Ibeyis   , que le ganaron una pelea al Diablo.

Lo que tal vez ignoran muchos es que la etnia yoruba, una de las mas grandes en África, tiene la mayor incidencia mundial de jimaguas, alcanzando el 4.

5 por ciento de los nacimientos.

En particular, la ciudad yoruba de Igboora cuenta con 150 partos de jimaguas por cada mil nacimientos (15 por ciento), siendo la capital mundial de los gemelos, y superando casi 20 veces la media mundial (0.

9 por ciento).

Pero los vecinos de la calle habanera no son todos de origen africano, y además, varios de los jimaguas que allí viven ni siquiera nacieron en ese lugar.

En ausencia de otra idea con mejores perspectivas, dos estudiantes de la Facultad de Física de la Universidad de la Habana se propusieron estudiar la más simple de las hipótesis: el azar.

¿No será, sencillamente, que este hecho ha ocurrido por casualidad? Es algo raro, como triunfar en un juego de azar de cartas o números, o que un rayo le caiga a un poste eléctrico.

Pero raro no significa imposible.

Vemos árboles quemados, y gente que la suerte le ha sonreído por casualidad.

Después de todo, La Habana es una ciudad de dos millones de habitantes, con un estimado de 10 mil 700 cuadras (equivalentes a los 200 metros de la calle en cuestión).

Para su investigación los estudiantes accedieron a la información de la Oficina Nacional de Estadística, que estima la frecuencia de partos jimaguas en la capital cubana como 8,5 en cada mil.

Una frecuencia más baja del valor mundial, de nueve en cada mil.

Esto hace que la presencia de gemelos sea un evento poco común, teniendo un promedio de 0.

38 en cada cuadra (200 metros de calle).

La función matemática que caracteriza la frecuencia de los eventos raros (como que nos caiga un rayo), es la distribución de Poisson, que tiene la particularidad de descender hacia cero de forma exponencialmente rápida.

Esto es lo que matemáticamente explica que algo extraño tiene una probabilidad exponencialmente pequeña de ocurrir más de una vez, como escoger los seis números de una lotería.

Para sorpresa de los estudiantes, y de su profesor, el resultado del cálculo realizado sugiere que la probabilidad de que se encuentren 12 parejas de gemelos en una cuadra es inferior a 10^(-10), es decir una en 10 millones.

La probabilidad de que esto ocurra en una ciudad como La Habana es tan baja como uno en un millón, por lo que, definitivamente nos permite decir que este hecho es algo MUY RARO.

Para ilustrar lo improbable de este hecho, los estudiantes lo compararon con eventos que todos damos por improbables.

En particular hallaron que es 100 veces más factible que usted acierte los números de una rifa a que viva en una cuadra con 12 parejas de gemelos.

También es más probable ser alcanzado por un rayo.

Sin embargo, esto no significa que el azar deba ser descartado como explicación, pero sugiere que deberían buscarse otras posibles causas.

Por el momento los vecinos habaneros deberán contentarse con saberse rodeados de una extraña casualidad.

(+) Profesor Facultad de Física, Universidad de la Habana.
Fuente: Prensa Latina


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