El cineasta cubano Ian Padrón dio un jonrón con su película Habana Station. En menos de una semana ha llenado la sala grande del Chaplin, cada día queda público afuera, y lo mejor es que todo el mundo sale encantado con este filme para todas las edades. Por suerte, en estos momentos ya se proyecta en todos los cines de estreno de la capital.
La cinta se llamaría inicialmente Pleiesteichon (es la manera en que se pronuncia en español Playstation), pero como la compañía de ese nombre no lo permitió, Ian terminó titulándola Habana Station, que le viene muy bien, pues cuenta la historia de dos niños cubanos que están juntos en la misma aula, pero que son muy diferentes y habitan lugares completamente opuestos de la ciudad.
Mayito es un alumno ejemplar que tiene una vida de película en una casa de Miramar. Su padre es músico -se la pasa viajando-, su madre es la representante y no les falta nada. Él vive prácticamente en una burbuja, no le permiten comprar caramelos o cualquier cosa en la calle, va en carro a la escuela, juega siempre con su Playstation y aunque no tiene amigos, aparentemente es feliz. Es un niño muy noble.
Carlitos, en cambio, no tiene a su lado a sus padres, lo cría su abuela y vive en un barrio de la periferia, por no decir marginal, en el que la violencia es explícita desde la música que se escucha en los alrededores, el vocabulario de ciertos elementos, el ritmo cotidiano de las personas, hasta las aguas sucias del río que atraviesa la zona. Aun así, este protagonista y sus amigos más cercanos sobreviven a este clima de la forma más lozana posible. De hecho, el director adorna muy oportunamente las escenas y hasta los más peligrosos incidentes de los muchachos terminan siendo peripecias.
Por accidente, ambos personajes pasan juntos un Primero de Mayo. Mayito descubre un mundo difícil que para él no existía, se enfrenta al miedo, debuta en cómo ganarse unos pesitos, da su primer beso y encuentra un amigo, algo que él no tenía. El segundo aprende que no siempre se puede seguir al coraje y que los «hombres duros» también deben saber cuándo parar.
Ian Padrón estuvo muy bien asistido por su equipo; sobre todo la fotografía de Alejandro Pérez y la música de René Baños y Nacional Electrónica son admirables. Le dan el color y el tempo exacto a cada momento, cada lugar de esta urbe.
Habana Station es una película muy pintoresca, con una historia bien sencilla, pero universal. Tiene la dosis exacta de emoción, lo mismo para hacernos reír que llorar. Nos recuerda, a buena hora, cuánta distancia hay entre unas y otras familias cubanas, cuántas Habanas dentro de nuestra ciudad. Es una película conmovedora, reflexiva y divertida, con un didactismo nada reprochable. Todo lo que dice es necesario volverlo a escuchar. Para los niños -no solo los cubanos, sino de todo el mundo- es una película ideal, y para los adultos que compartimos el cine no deja de ser aleccionadora, pues nos hace pensar en tantas cosas que son más importantes que lo material. No se puede comparar un Playstation con la amistad, con bañarse en un aguacero o empinar papalotes. Parece que los viejos pasatiempos siguen siendo más divertidos.
Por: Elizabeth López Corzo/ Especial de www.cubasi.cu

HE VISTO ESE FILM UNA, DOS, TRES VECES Y ETC. Y LO MAS VALIOSO FUE CUANDO LOGRÉ VERLA EN FAMILIA!!!. ESTE FILM ES UNO DE LOS TANTOS REGALOS MARAVILLOSOS EL CINE, EL PUEBLO Y GOBIERNO CUBANO PUEDAN REGALAR A LA HUMANIDAD.
ResponderEliminarEN LOS PAÍSES CAPITALISTA GENERALMENTE NO SE PERMITEN O SE TERGIVERSAS LOS ESFUERZOS ARTISTICOS Y CULTURALES CUANDO ÉSTOS REPRESENTAN LAS REALIDADES PARALELAS POR NO DECIR, LAS REALIDADES ANTAGÓNICAS COMO SUCEDE EN MI QUERIDO EL SALVADOR, EN LA AMÉRICA CENTRAL. ESTE FILM MERECE EL MAYOR RECONOCIMIENTO DE TODOS LOS PUEBLOS DEL MUNDO...ENVIARÉ A TODOS MIS CONTACTOS EL LINK DE LA PELÍCULA PARA LOS QUE PUEDAN VERLA A TRAVÉS DEL YOU TUBE. GRACIAS ESPECIALES A TODO EL ELENCO...GRACIAS PORQUE DE ESTA PELÍCULA MUCHAS MADRES Y PADRES SACAREMOS GIGANTES LECCIONES. GRACIAS POR REGALARNOS ALEGRÍA, REFLEXIÓN, CARIÑO Y ENTRETENIMIENTO.
LES ABRAZA CON RESPETO Y CARIÑO, LA MARIPOSITA DE EL SALVADOR...Marina Manzanares Monjarás.