lunes, 22 de julio de 2019

El plan Trump: ¿Una América fascista?

Por: Aday del Sol Reyes

¿A estas alturas alguien duda del racismo, la xenofobia y nacionalismo blanco del presidente norteamericano, Donald Trump?

Si existía alguna duda al respecto, se dilucidó este fin de semana, cuando el magnate de bienes raíces atacó vía Twitter a cuatro congresistas demócratas de diferentes razas, a quienes, aun siendo estadounidenses, les pidió «que volvieran a los países de donde vinieron».

Todo parece indicar que como no son rubias ni blancas las jóvenes legisladoras Alexandria Ocasio-Cortez (New York), Ayanna Pressley (Massachusetts), Rashida Tlaib (Michigan) e Ihlan Omar (Minnesota), según Trump, tienen prohibido «decir al país más poderoso de la Tierra cómo debe gobernarse».

Como si estas palabras no fueran lo suficientemente racistas y discriminatorias, continuó disparando por su cuenta en Twitter: «interesante ver a esas congresistas demócratas progresistas procedentes de los peores países, cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total, decir «en voz alta y de forma agresiva» al pueblo de EE.UU. cómo debe gestionarse su Ejecutivo, concluyó Trump».



The Squad: (De izquierda a derecha) Alexandria Ocasio-Cortez, Ayanna Pressley, Ilhan Omar y Rashida Tlaib.

El Presidente norteamericano no tiene previsto en su agenda manejar diplomáticamente al escuadrón, The Squad, como se les conoce en el ámbito político a estas cuatro legisladoras,  pertenecientes a minorías étnicas, y llegadas a Washington tras las elecciones de noviembre que concluyeron en el congreso más diverso y con mayor número de mujeres de la historia.

Incluso, el supremacista blanco, ha rechazado pedir disculpas y ha insistido en que no tiene «un solo hueso racista en su cuerpo», a lo que el exvicepresidente y también aspirante a la candidatura demócrata en 2020, Joe Biden, replicó con ironía que si Trump no tiene un «solo hueso racista en su cuerpo» es que «carece de huesos».


Pero recordemos que el presidente norteamericano es quien manda en el Partido Republicano, además, se cree Dios en la Tierra y, para colmo de males, hay quienes bajan la cabeza sin decir ni pío, como el portavoz de Twitter, Brandon Borrman, al declarar a The Washington Post: «Los tuits en cuestión no infringen las reglas de la red social», aunque las políticas de la compañía prohíben «promover la violencia contra, o directamente atacar o amenazar a otras personas por motivos de raza, origen étnico, nacionalidad, orientación sexual, género, identidad de género, afiliación religiosa, edad, discapacidad o enfermedad grave».

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, replicó con dureza al mandatario republicano: «Rechazo los comentarios xenófobos de Trump que buscan dividir a nuestro país», al tiempo que lo acusó de hacer a América blanca.

Además, los miembros de ese órgano legislativo aprobaron una resolución -respaldada por 240 congresistas- que condena, de manera enérgica, los pronunciamientos «que han legitimado y aumentado el temor y el odio hacia los nuevos estadounidenses y las personas de color».

Sin embargo, Trump calificó la resolución de estúpida y arremetió de nuevo este jueves contra las rebeldes legisladoras, cuando las acusó, en un mitin de reelección de su campaña, de «alimentar el surgimiento en Estados Unidos de una izquierda militante peligrosa».


Donald Trump, en un mitin en Carolina del Norte, donde sus seguidores cantaron «¡Enviadlas de vuelta! ¡Enviadlas de vuelta!»   Foto: AFP

Según publica AP, Donald Trump ha convertido la hostilidad entre razas en el núcleo de su campaña de reelección, e incluso algunos de sus críticos creen que la estrategia podría conseguirle un segundo mandato.

Tal es así, que en el mencionado mitin, en Greenville, Carolina del Norte, una multitud respondió coreando: «¡Envíenlas de vuelta!», haciéndose eco del tuit de Trump durante el fin de semana acerca de que las legisladoras deberían «volver» al país del que llegaron.

El actual inquilino de la Casa Blanca, que en estos cuatro años ha mantenido una posición de mano dura contra la inmigración, parece olvidar que Estados Unidos es un país de inmigrantes. Su propia esposa, Melania Trump, vino de Eslovenia hace 20 años, y su madre, Mary MacLeod, nació en Escocia y a los 18 años partió hacia Estados Unidos, donde se casó con Fred Trump, hijo de inmigrantes alemanes.

Sin embargo, para ganar votos más allá de fieles seguidores en la campaña, el mandatario apuesta por las divisiones raciales y el nacionalismo blanco, al estilo del fascismo de Adolfo Hitler en Alemania cuando, luego de incentivar el odio hacia los judíos, desató el Holocausto que exterminó durante la II Guerra Mundial a cerca de seis millones de personas.

No por gusto la legisladora estadounidense Ilhan Omar tildó este jueves a Trump de «fascista». «Hemos dicho que este presidente es racista, hemos condenado sus comentarios racistas», le dijo a la prensa quien es, además, una de las dos mujeres musulmanas en el Congreso. «Yo creo que es un fascista».

Como ya se sabe, el sueño americano de muchos inmigrantes en EE.UU. ha terminado en los nuevos campos de concentración en territorio norteamericano. Ahora solo queda esperar si el autoproclamado dueño y señor del mundo, en un arrebato fascistoide, acabará, por razones raciales, extraditando a los que históricamente han hecho grande a América.

Lawfare, la guerra sin armas diseñada por Estados Unidos



Por: Aday del Sol Reyes

Dirigentes progresistas de Latinoamérica son víctimas del lawfare (en español, guerra jurídica), un instrumento de persecución política donde se busca que sectores líderes de la izquierda queden fuera del juego.

Es tan descarada su aplicación, que hasta su ideólogo, el general de división retirado de la Fuerza Aérea de EE.UU., Charles Dunlap Jr., la ha reconocido como el medio para pulverizar al enemigo haciendo uso de la ley y conseguir lo que de otra manera tuviera que alcanzarse con el uso de la aplicación militar tradicional. Una suerte de excelencia suprema de la guerra cuyo objetivo no es más que subyugar la resistencia del enemigo sin tener que luchar.

¿Qué significa el lawfare en la política latinoamericana?

Guerra jurídica o lawfare es una palabra inglesa correspondiente a una contracción gramatical de las palabras «ley» (law) y «guerra» (warfare). De acuerdo con investigaciones realizadas por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), su planificación comenzó hace años, mientras la izquierda en América Latina ponía en marcha sistemas democráticos participativos e igualitarios que eran apoyados mayoritariamente. Mientras esto ocurría, las fuerzas neoliberales, lideradas por el «establecimiento» estadounidense, diseñaban la nueva estrategia de combate y desprestigio a esos movimientos políticos que cosechaban éxitos para la izquierda.

Según un texto publicado en el Celag, escrito por Camila Vollenweider y Silvina Romano, el lawfare es definido como el «uso indebido de instrumentos jurídicos con fines de persecución política y destrucción de imagen pública de un adversario político».

Este tipo de acusaciones sin pruebas tienen una extensa cobertura en los medios de comunicación «para presionar al acusado y su entorno», haciéndolo más vulnerable, afirman las autoras del texto.

El mandatario boliviano, Evo Morales, durante su participación en la VIII Cumbre de las Américas, realizada en Lima el pasado año, se refirió a la «judicialización de la política» -así  lo han popularizado algunos analistas- como una «falsa lucha contra la corrupción», detrás de la cual se esconden intenciones de «derrocar gobiernos legítimos y proyectos de cambio».

Asimismo, el papa Francisco expresó que «el lawfare es utilizado para minar los procesos políticos emergentes de nuestra región».

Y lo triste es que con esta estrategia sucia, supuestamente legal, han propiciado que los gobiernos conservadores saquen de la cancha a líderes avalados y votados por la ciudadanía, como, por ejemplo, el de Gustavo Pietro, Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, Cristina Kirchner y Rafael Correa.

Los pobres, los beneficiados por los cambios que no convienen a la derecha, escuchan de la prensa hegemónica que los gobernantes que hasta ayer cultivaron una estrecha relación política y económica durante sus gestiones, ahora son criminales enjuiciados por supuestos manejos irregulares en sus países. A su vez, ocultan que los delitos son fabricados en Washington y después procesados por una mafia de jueces corruptos que venden sus servicios al imperialismo.

Tal es el caso de Sergio Moro, el actual ministro de Justicia de Brasil, entrenado en EE.UU., que terminó juzgando al expresidente Lula da Silva a varios años de prisión para quitar del camino al hombre con más posibilidad y popularidad para llegar a la presidencia en las elecciones del 2018 y sentar en la silla presidencial al utraderechista Jair Bolsonaro. Y como una mano lava la otra y las dos lavan la cara, Bolsonaro le pagó el favor a Moro este jueves, al expresar su incondicional apoyo frente a las acusaciones de coordinación indebida con los fiscales cuando era juez y encabezaba una cruzada contra la corrupción, divulgadas por el portal noticioso The Intercept.

En aquel momento, Moro intentó con todas sus fuerzas mostrar un papel imparcial de la justicia burguesa en general y de la operación Lava Jato en particular, pero las evidencias de lo contrario son aplastantes. Según la publicación laizquierdadiario.com, desde su formación, Sergio Moro recibió entrenamiento en los Estados Unidos, como se comprueba en un documento filtrado por Wikileaks. La propia forma de acción de la operación Lava Jato muestra que el eje estuvo puesto en la cacería de las empresas estatales o las gigantes privadas nacionales que tienen un rol importante en el terreno internacional. Es decir, aquellas empresas que compiten de alguna manera con multinacionales estadounidenses o sectores a los que el imperialismo quiere acceder como el petróleo, la construcción, la minería, etc. Una muestra de que la operación siempre actuó como un brazo del imperialismo por los estrechos lazos que mantiene con el juez Moro, a cargo de la investigación, denuncia el sitio.

Ecuador se ha pasado de un discurso anti-corrupción a un proceso de persecución judicial al estilo Lawfare, apoyado desde las altas esferas del poder judicial y con el soporte de los partidos de derechas. "Casualmente", Rafel Correa también es víctima de una orden de arresto por parte de la «justicia ecuatoriana» que le impide regresar al país para hacer campaña en las próximas elecciones. Para el exmandatario de Ecuador, el lawfare es una tendencia que busca acabar con «todo lo que se refiere al progreso latinoamericano. En vez de reparar en la democracia, en los derechos humanos, el Estado de derecho y la Constitución, destrozan todo con tal de eliminar cualquier rasgo de progreso».


Lo curioso aquí resulta que la caza, como ya he dicho en otras ocasiones, es, sobre todo, contra líderes de izquierda. Las acusaciones de corrupción que implican a Lenín Moreno, el mandatario de Ecuador, provocadas por la filtración de INA Papers por parte de Wikileaks, así como sus posibles delitos, como asociación ilícita, lavado de activos, cohecho, y sus paraísos fiscales, parecen no importarle a los organismos jurídicos internacionales.


Aparentemente, tampoco tiene la menor repercusión que Trump sea acusado de tramposo y estafador —con pruebas mostradas ante el Congreso— por su exabogado y asesor, Michael Cohen. Y ni hablar de la cancelación de las cuentas venezolanas en bancos europeos, en la que el gobierno estadounidense se ha robado más de 30 mil millones de dólares.

¿Cómo luchar contra el lawfare?

La analista argentina Silvina Romano propone, desde Telesur, algunos puntos claves: «El primero es generar una contrainformación desde los medios alternativos y de izquierda, hay que rehacer la historia desde otros espacios y de forma rápida y atractiva para que llegue a la mayor cantidad de gente posible. Tenemos que ser capaces de lograr que la gente se involucre en política. Lo que se busca con este fenómeno es vaciar la política, dándole ventaja a la derecha, que siempre está lista para tomar decisiones. Es muy importante, además, que la gente se informe, se comprometa y, sobre todo, que se niegue a la despolitización que propone el lawfare. Con los gobiernos progresistas, la región aprendió que lo importante es estar ahí, es hablar de política, participar y hacer cambios».

Por otra parte, añade, hay que lograr que los aparatos jurídicos no sean intervenidos desde otros organismos bajo una supuesta colaboración internacional. ¿Qué hace el departamento de Justicia estadounidense asesorando al departamento de Justicia de América Latina?, concluye.

Ante este difícil escenario al que se enfrenta la izquierda latinoamericana, es urgente aplicar desde nuestra región medidas específicas para combatir con autonomía e independencia judicial esta guerra, que, aunque sin armas de fuego, es capaz de desangrar a América Latina.

Lo último, y quizás lo más importante, sería denunciar la agresividad con que actúan las corporaciones estadounidenses a través del aparato de justicia, de seguridad y mediático contra los gobiernos latinoamericanos para quedarse con estos mercados, enclavados en zonas con grandes recursos naturales, que es una, o quizás la única y verdadera causa, que ha ocasionado esta cacería de brujas contra los líderes progresistas, cuyo único delito probado hasta ahora ha sido el de intentar salvar a millones de la pobreza y la ignorancia

sábado, 4 de mayo de 2019

1 de Mayo en Cuba: Todas las plazas fueron tomadas por sus dueños


Y en momentos de activación del título III de la Ley Helms Burton, los habitantes de esta isla hicieron una rápida y masiva demostración de cómo se une todo un pueblo en defensa de sus principios, calles, fábricas, hospitales, escuelas, casas, tierra, mar y cielo. Porque en Cuba, señor Trump, desde el 1 de enero de 1959 mandamos los cubanos.

CubaSí, desde la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana, te cuenta en fotos los detalles:

Fotos: Aday del Sol y M. H. Lagarde / CubaSí













jueves, 25 de abril de 2019

Assange, ¿hacker o periodista?


Por: Aday del Sol Reyes

Julian Assange desnudó la hipocresía de los grandes grupos mediáticos, reveló los crímenes atroces de Estados Unidos y sus aliados en guerras irracionales, pero también transformó el modo de contar la verdad. Por esta razón, soportó casi siete años de un exilio que, podría decirse, dignificó el periodismo mundial.

Como si fuera poco, más de una decena de instituciones internacionales premiaron al fundador de WikiLeaks con altos galardones por su ejercicio periodístico y fue promovido para el premio Nobel de la Paz.

Para vergüenza de algunos medios, puso a los mayores poderes del mundo de cabeza cuando los destapó en su esencia criminal.

A partir de su arresto, el pasado 11 de abril, sus captores, en un intento de masacrar su imagen, lo juzgan como un vulgar hacker, descalificando su compromiso como periodista.

Aunque en el 2010 Assange fue entrevistado por los grandes medios y visto como un paladín de la libertad de expresión, ahora se trata de banalizar la noticia sobre su detención. Se le acusa de mal comportamiento en la embajada, disfrazando la seria violación de sus derechos humanos y la arbitraria cancelación de su asilo político y ciudadanía ecuatoriana.

El analista español Fernando Casado, entrevistado en el programa EnClave Política de TeleSur, subraya que el cambio de bola va más allá de haber revelado documentos. Destaca que su situación se complica cuando se atreve a criticar a gobiernos occidentales y a glorificar a líderes de izquierda que están en contra de las políticas neoliberales en su gestión de gobierno, como es el caso de Correa.

Para el periodista y escritor argentino Sebastián Lacunza, actualmente existen nuevas tecnologías disponibles que usan los Estados y los medios de comunicación, que cambian las rutinas. “Se puede ser un poco de hacker y periodista, pero lo que debe definir a un periodista es la voluntad de comprobar el material que tiene en la mano en busca de la verdad, aportar elementos y hacer un texto válido para el público”, señaló.

No obstante, enfatiza Casado, si conceptuamos a Assange como un hacker, tendríamos que decir que Bob Woodward y Carl Bernstein, con el escándalo del Watergate, también son hackers, y que todos los que hacen periodismo de investigación son hackers. “Lo que hace WikiLeaks es filtrar en bruto millones de documentos, que después se deben analizar, procesar, contextualizar y publicar, y eso hicieron en 2010 los diarios que ahora critican a Assange, como El País, The Guardian, Le Monde Diplomatique... Sin embargo vemos que, ahora se pliegan a esa tesis de que Assange es un hacker y hasta una piedra en el zapato.

“El problema es que el ciberactivista ha roto con la imagen de los Estados Unidos. Nunca más podrán decir que no ha habido una injerencia directa en los gobiernos a lo largo y ancho del mundo. Incluso, existe un cable que destaca a Lenín Moreno como un operador entre bastidores, un hombre de confianza para la embajada de Estados Unidos", concluyó.

Es que son cuatrocientos mil reportes sobre la guerra de Irak, 90 000 sobre la guerra en Afganistán, 800 desde la prisión de Guantánamo y el "cablegate", con más de 250 000 comunicaciones hacia Washington desde embajadas estadounidenses en más de 90 países, entre ellos varios latinoamericanos.

Sin lugar a dudas, la envergadura de estas filtraciones le pone precio a la cabeza de Assange, al tiempo que el moderno gigante de las siete leguas aprovecha para dar una lección ejemplarizante a cualquiera que intente socavar sus intereses hegemónicos.

¿Hacker o periodista? Una cosa o la otra, o ambas, no harán que desaparezcan los reconocimientos recibidos por Assange en su lucha a favor de la libertad de expresión, de la libertad de prensa y de los derechos humanos en general (Premio Amnistía Internacional de los Medios Británicos en 2009), ni el impacto mundial que generaron sus revelaciones.

En su momento, los grandes medios de comunicación usaron la información revelada por el fundador de WikiLeaks, lo que los convierte en cómplices. Deberían, en vez de divulgar videítos tontos del "villano" montando patineta en la embajada de Ecuador en Londres, generar presión para evitar la extradición a Estados Unidos del ciberperiodista más importante de la época.

martes, 16 de abril de 2019

El arresto de Assange y el pacto de Moreno con Trump


Por: Aday del Sol Reyes

Lenín Moreno, nefasto presidente del Ecuador, ha demostrado su miseria humana al mundo entregando a Julian Assange —no solo asilado, sino también ciudadano ecuatoriano— a la policía británica. Esto pone en riesgo la vida de Assange y humilla al Ecuador. Día de luto mundial, fue la reacción en Twitter del expresidente Rafael Correa ante la noticia del arresto del periodista.

«El traidor más grande de la historia ecuatoriana y latinoamericana, Lenín Moreno, permitió que la policía británica entre a nuestra embajada en Londres para arrestar a Assange. Moreno es un corrupto, pero lo que ha hecho es un crimen que la humanidad jamás olvidará», denunció Correa.

La noticia llegó tras un comunicado del presidente ecuatoriano que daba a conocer el retiro del asilo diplomático del activista Julian Assange, fundador de WikiLeaks, con el pretexto de que «ha violado demasiadas veces el acuerdo de convivencia para garantizar su permanencia en dicho edificio diplomático», a lo que agregó horas más tarde: «le hemos quitado el asilo a este miserable hacker y ventajosamente nos hemos quitado una piedra del zapato».

Sin embargo, no es casualidad que la cancelación del asilo y de la nacionalidad ecuatoriana concedida en 2017 se decida después de que el portal de filtraciones publicara un informe sobre la implicación del mandatario latinoamericano en una trama de corrupción llamada INA Papers.

Y es que Moreno fue acusado en febrero pasado de supuesta corrupción tras una denuncia de Ronny Aleaga, diputado de la Asamblea Nacional de Ecuador por el partido Revolución Ciudadana, del expresidente Rafael Correa. En dicha denuncia se involucra a uno de sus hermanos con cuentas en paraísos fiscales y una lujosa propiedad en España en una triangulación de una empresa off-shore.

Ante la Fiscalía Anticorrupción de Madrid, el diputado ecuatoriano aseguró que el presidente Lenín Moreno ha incurrido en «posibles delitos cometidos como asociación ilícita, lavado de activos, cohecho y peculio».

Con mucho menos que esto, cualquier otro presidente de Latinoamérica hubiera tenido que dejar su cargo e ir a la cárcel. Irónicamente, el perseguido aquí es Rafael Correa, víctima de una orden de arresto por parte de la «justicia ecuatoriana» que le impide regresar al país para hacer campaña en las próximas elecciones. 

Asimismo, un video publicado en Twitter por Javier Alexander Roa, del canal TELEGRAM, destaca un encuentro del mandatario ecuatoriano con el asesor de Donald Trump, hace poco más de un año, para llegar a un acuerdo.

El trato consistía en que si Moreno entregaba a Assange, Donald Trump iba a suavizar la deuda que tenía Ecuador con Estados Unidos y limpiaría la imagen del presidente ecuatoriano para que no lo involucraran con los paraísos fiscales donde tiene su fortuna. Además, días posteriores al encuentro, se filtró que Moreno había recibido 18 millones de dólares.

Todos fuimos testigos hoy de que el presidente más hipócrita de la tierra cumplió con su parte del trato, y entregó al hombre que ha publicado más de diez millones de documentos, entre ellos, informaciones secretas del Departamento de Estado norteamericano y documentos incómodos para altas esferas del poder en Estados Unidos.

La traición a la soberanía de Ecuador que ha significado el arresto del activista de derechos humanos, quien tiene ciudadanía ecuatoriana (hasta hoy) y australiana, es en realidad la única promesa que ha cumplido Moreno en su oscuro mandato.

Assange lleva refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres (Reino Unido) desde junio de 2012, cuando Quito le proporcionó asilo político para evitar que fuese extraditado a Suecia, donde está vigente una orden de arresto en su contra bajo la acusación de un supuesto caso de violencia sexual.

El fundador de WikiLeaks opina que desde Suecia lo extraditarían a EE.UU., donde se podría enfrentar a la pena de muerte por las filtraciones del portal.

El también experto informático podría ser juzgado por «conspiración para cometer intrusión informática» por haber ayudado a la exanalista de Inteligencia Chelsea Manning a obtener una contraseña para acceder a miles de documentos de defensa confidenciales y luego divulgarlos.

El ciberactivista, calificado por la directora de la cadena televisiva RT y de la agencia de noticias Sputnik, Margarita Simonián, como el principal periodista de la época, se enfrenta ahora mismo a un futuro incierto. Su arresto, día sombrío para la libertad de prensa, sin lugar a dudas, forma parte de un plan de EE.UU. para extraditarlo.

Cuenta Simonián que, la última vez que habló con él, dijo que estaba preparado para todo e iría hasta el final, y a la pregunta de por qué lo hacía, le contestó: «Porque odio la mentira».

Por su parte, Javier Cousso, diputado GUE/NGL en el Parlamento Europeo, subrayó que la detención de Assange es un atentado contra la verdad y a las víctimas de crímenes de

guerra descubiertos por WikiLeaks, y un capítulo más de la venta a Donald Trump de un país a pedazos bajo la tiranía de Lenín Moreno.

Asimismo, la periodista y abogada Eva Golinger calificó al mandatario como un traidor a su propia nación y un entregado a la agenda de Washington. Una persona sin principios, moral y convicción. «Lo que hizo hoy a Julian Assange le manchará para toda la historia. Ha violentado la soberanía del Ecuador y violado los derechos humanos de un ciudadano».

Si bien Moreno es calificado por muchos como un traidor y cobarde, otros consideran que es un político de derecha infiltrado en la izquierda desde los tiempos del progresismo. Su función geopolítica en la región no era más que avanzar en el poder, al punto de llegar a la presidencia y, desde la legitimidad de la izquierda, destrozar la integración latinoamericana, que tanto afecta a la hegemonía imperial.

En cualquier caso, Moreno, finalmente, se quitó la careta. La movida sucia y miserable que realizó este jueves quedará como el mayor fraude en la historia de Ecuador y como una de las traiciones más grandes de la historia latinoamericana.

Publicado en CubaSí

viernes, 5 de abril de 2019

El gobierno de los ignorantes



Por: Aday del Sol Reyes

Muchos pensarán, y con razón, que el peor enemigo del presidente de Estados Unidos,  Donald Trump, es él mismo.

La reflexión viene al caso a raíz de las declaraciones que ofreció la pasada semana en Michigan, como parte de un mitin de campaña en la que arremetió contra las "élites" liberales y celebró a sus correligionarios republicanos y a él mismo por la fortuna que han logrado amasar, según reportó Hispantv.

En ese espacio, el presidente número cuarenta y cinco de Estados Unidos,  aseguró que sus partidiarios son la verdadera élite,  mejor dicho, la súper élite, porque tienen "más dinero, más cerebros, mejores casas, apartamentos y mejores barcos".

"Soy más inteligente, fui a mejores escuelas, tengo mejores apartamentos, estoy mejor educado", dijo Trump, burlándose de los liberales. Y uno piensa que ya lo escuchó todo, que ya no puede ser peor,  pero no,  él sigue: "tengo una casa mucho más hermosa, tengo todo mucho más hermoso. Y yo soy presidente y ellos no", añadió.

Nadie duda que sea el presidente, es más,  nadie duda que sea el presidente más impopular desde que se hacen encuestas. Tampoco está en discusión su inmensa riqueza. De que es millonario es millonario. Esa es una gran verdad que grita y repite a los cuatro vientos y a la que, por cierto, debería agregarle algunas cosillas que mantiene oculta.

Por ejemplo, la Revista Forbes asegura que la riqueza del magnate e inversor estadounidense asciende a 3. 700 millones de dólares y también que se ha negado, en varias ocasiones, a publicar su declaración de impuestos.

Por otro lado, el diario The New Tork Times puso en tela de juicio la manera en que ha crecido la fortuna del actual inquilino de la Casa Blanca al publicar un trabajo de investigación, donde lo culpaba de ayudar a sus padres a evadir impuestos y crear junto a sus hermanos una empresa falsa para esconder millones de dólares.

El magnate de bienes raíces, develó el periódico, construyó una parte importante de su fortuna gracias a prácticas fiscales dudosas y, en algunos casos, claramente fraudulentas. En aquel entonces su abogado, Michael Cohen, salió a rechazar el contenido del reporte, pero recordemos que este mismo hombre lo acusó recientemente ante el Congreso de “estafador y tramposo”.

«Donald Trump, cuando se postuló, no tenía la intención de dirigir a esta nación a no ser para promocionar su marca, a sí mismo, y construir su riqueza y poder. La campaña a la presidencia para él siempre fue una oportunidad de marketing», señaló su ex abogado.

Fijense si es así que el propio Trump en un momento del mitin que mencionamos al inicio de este trabajo expresó que, "su sorpresiva victoria en las elecciones de 2016 fue posiblemente el acontecimiento más extraordinario de la vida".

Y sí, hemos tenido tiempo para asimilar el gran acontecimiento y confirmar que nunca tuvo la más mínima intención de dirigir, ni de encargarse de los problemas de su nación. En cuatro años de su mandato, la primera potencia del mundo tiene 40 millones de estadounidenses viviendo en la pobreza, 18,5 millones en pobreza extrema y 5,3 millones en condiciones propias del tercer mundo", según informe de Philip G. Alston sobre derechos humanos de la ONU.

Con estas cifras a qué presidente se le ocurre, en un  evento de campaña para su reelección, vanagloriarse de su enorme riqueza y la de los miembros de su gabinete ($4.300 millones) cuando estas contrastan de forma chocante con las condiciones de muchos de sus ciudadanos.

Eso, señores,  cuando menos, es falta de cerebro de Trump y de toda su camarilla.

No lo digo yo. Lo dice Paul krugman, este 1 de abril en en un artículo en The New York Times:  "muchos han descrito al gobierno de Trump como una kakistocracia — el gobierno de los peores—, y no hay duda de que lo sea. Pero también podría decirse que es una ineptocracia —el gobierno de los ignorantes e incompetentes—".

CINE 2019: La mula, otra buena de Clint Eastwood




Por: Aday del Sol Reyes


En La mula, la nueva película dirigida y protagonizada por el inoxidable Clint Eastwood, uno se percata de que hay actores que parecen incansables. Eastwood, sin lugar a dudas, es uno de ellos. Vuelve a dirigirse a él mismo por sexta vez, para estrenar en este 2019 una cinta contada desde la vejez —a sus 88 años—, pero llena de energía.

El filme, inspirado en hechos reales y conocidos desde la publicación de varios artículos en el diario The New York Times, relata la historia de un octogenario, veterano de la guerra de Corea y floricultor, que se ve en apuros cuando su pequeño negocio quiebra. Aparentemente, se le ofrece un trabajo fácil: solo requiere conducir. Pero, sin saberlo, se convierte en traficante de drogas del Cartel de Sinaloa.

En la cinta Eastwood interpreta a Earl Stone, apodado «El Tata» por los narcos, quien, en breve tiempo, se convirtió en uno de sus choferes estrellas, distribuyendo toneladas de drogas a lo largo de los Estados Unidos, hasta que fue apresado por un policía (Bradley Cooper) de la DEA (Administración para el Control de Drogas​) con más de 100 kilos de cocaína que transportaba en su camioneta.


Venezuela seguirá encendiendo la conciencia de América Latina



Por: Aday del Sol Reyes

En una intervención en la Organización de las Naciones Unidas, Samuel Moncada, embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante este organismo, denunció que los actos de terrorismo afectan la estabilidad de las naciones y los cimientos de las sociedades...

En una intervención en la Organización de las Naciones Unidas, Samuel Moncada, embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante este organismo, denunció que los actos de terrorismo afectan la estabilidad de las naciones y los cimientos de las sociedades, tienen consecuencias adversas para el desarrollo económico y social, y ocasionan la destrucción de la infraestructura física y económica de los Estados, refiriéndose a los constantes ataques perpetrados por el gobierno de Estados Unidos al sistema eléctrico de Venezuela desde el pasado 7 de marzo y hasta el 25 de marzo último.

“En nombre de 120 países reiteramos la obligación de la comunidad internacional de prevenir y reprimir el financiamiento de actos terroristas y de tipificar como delito la provisión o recaudación intencional de fondos con la intención de que sean usados para cometer actos terroristas”,  expresó en un discurso pronunciado este jueves ante el Consejo de Seguridad.

Moncada reveló que no hay terrorismo bueno. En Venezuela, aseguró,  hay terrorismo promovido y protegido por potencias extranjeras, hoy denunciamos estas acciones criminales y demandamos la acción efectiva del organismo responsable de la paz y seguridad internacionales.

Al respecto,  el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro escribió, en su cuenta de Twitter, “El Sistema Eléctrico Nacional sufrió el más grave ataque de su historia, pero tengan la plena seguridad que estamos haciendo grandes esfuerzos para su recuperación y reestructuración profunda. Blindaremos el servicio eléctrico para la tranquilidad de todo el pueblo venezolano”.

El mandatario aseguró, además, que el pueblo venezolano saldrá más fortalecido que nunca en la batalla que hoy se les presenta al derrotar las agresiones con la fuerza que irradia el espíritu antiimperialista del Comandante Chávez.

Mientras tanto el gobierno norteamericano insiste en su prepotencia imperial, y  este viernes, según publica TeleSur en su página web, el enviado especial de EE.UU. para Venezuela, Elliot Abrams, señaló que "el gobierno de Putin pagará un precio por su apoyo a Venezuela y al presidente Nicolás Maduro", aunque la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, días antes le señaló bien claro que ni Moscú ni Caracas eran provincias de Estados Unidos.

Pero, durante unas declaraciones concedida a un medio estadounidense, el funcionario estadounidense reiteró no tomar como un chiste las afirmaciones del presidente Donald Trump sobre "todas las opciones" están sobre la mesa, en referencia a la situación político social de Venezuela y en clara amenaza de que una intervención norteamericana contra la nación sudamericana podría darse en cualquier momento.

La tensión surge tras conocerse el arribo de unos especialistas rusos al territorio venezolano pese a que el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso destacó que la visita de este equipo está en concordancia con el tratado firmado en 2001 de colaboración técnica-militar entre ambos paises.

Es obvio que el Gobierno de estados Unidos se autoproclamó amo y señor del mundo, ¿de qué otra manera el país que más armas produce, vende y utiliza, que tiene presencia militar en 177 países, más de 250 mil soldados y 800 bases militares en el mundo, unas 80 en América Latina y el Caribe, se atribuye el derecho de  interferir en las relaciones legítimas entre Estados soberanos?

viernes, 1 de marzo de 2019

¿Donald Trump al banquillo de los acusados?

La actriz porno Stormy Daniels a la que pagaron por su silencio, Donald Trump y Michael Cohen, exabogado del presidente norteamericano

Por: Aday del Sol Reyes

Existe desde hace algunos años un plan de la derecha contra los pueblos de América Latina. Se basa nada más y nada menos que en la aplicación de guerras coloniales, de apropiación de los países y sus recursos naturales, y hasta de controlarlos cultural, económica y políticamente. Lo estamos viendo ahora mismo en Venezuela.

En esa nación sudamericana han aplicado el método de te ahogo y después te saco la cabeza, que es lo mismo que te estrangulo primero económicamente y después te vengo a "salvar" con ayuda humanitaria.

En algunos otros paises han usado con más eficacia el de fabricar pruebas para acusar a sus dirigentes, lo que se ha dado a conocer como la cacería de líderes populares de izquierda, donde logran vincular los poderes judicial, parlamentario y mediático con el fin de derribar los gobiernos progresistas de América Latina.

Ejemplos sobran: los casos de Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, Cristina Fernández y Rafael Correa, a los que lograron hacerles hasta un expediente “delictivo” y sacarlos convenientemente del juego cuando la verdadera justicia -como suele suceder en estos casos- se hace la de la vista gorda.

Pero como dije anteriormente, la cacería es de líderes de izquierda. Al parecer, aunque existan testigos y hasta pruebas contra verdaderos delincuentes políticos de la derecha, estos casi siempre logran zafarse.

Me refiero, claro está, al explosivo testimonio que hizo Michael Cohen, exabogado y asesor de Donald Trump, ante el Congreso este miércoles.


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El exabogado personal por unos 10 años del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, testifica ante a una comisión de la Cámara de Representantes.

Cohen acusó a Trump de “estafador, racista y tramposo”, al tiempo que expresó estar avergonzado de su década de trabajo para el magnate de bienes raíces.

"Donald Trump cuando se postuló no tenía la intención de dirigir a esta nación a no ser para promocionar su marca, a sí mismo y construir su riqueza y poder. La campaña para él siempre fue una oportunidad de marketing", señaló.

Aseguró, además, que el multimillonario le había ordenado un plan ilegal para silenciar a una estrella porno con la que había mantenido una relación extramatrimonial. Como si esto fuera poco, lo acusó también de dirigir las negociaciones para construir una Torre Trump en Moscú durante la campaña electoral 2016, y que sabía desde ese mismo año que Wikileaks divulgaría material para perjudicar a su rival, Hillary Clinton, dos alegaciones que el mandatario ha negado en todo momento.


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Michael Cohen, mostró un cheque firmado por Donald Trump, que forma parte de un total de once pagos que realizó el presidente a la actriz porno Stormy Daniels para mantener en secreto su relación extra matrimonial. El cheque, fechado el 1 de agosto de 2017, reembolsaba una parte del pago de 130.000 dólares, 35.000 dólares.


Una sola de estas denuncias sería suficiente para llevar tras las rejas a un mandatario de la izquierda, pero Trump no es Lula.

Paradójicamente, Cohen, el acusador y exreparador de problemas delicados de Donald Trump, es quien está condenado a tres años de cárcel por delitos relacionados con el trabajo que hacía como abogado del presidente norteamericano.

El también soplón del Congreso, como algunos republicanos lo llaman, testificó este jueves en una sesión a puerta cerrada en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que examina las relaciones comerciales de Trump en Rusia, así como la supuesta interferencia de ese país en las elecciones de Estados Unidos.

En tanto, Trump prefirió una defensa virtual: escribió un tuit alegando que Cohen fue desafortunadamente uno de los abogados que lo representó y que fue inhabilitado por una corte suprema estatal por mentir y por fraude. “Está mintiendo para reducir su tiempo de prisión”, publicó.

Por su parte, los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, ante la cual testificó Cohen, dicen que esto debería ser muy preocupante para todos los estadounidenses, y que puede ser el comienzo de un proceso de juicio político contra el mandatario norteamericano.

Asimismo, los republicanos no se han quedado quietos y han comenzado a intimidar a Cohen con ataques personales como el que hizo Matt Gaetz, aliado cercano de Trump, cuando tuiteó: ¿Saben tu esposa y tu suegro de tus novias? Me pregunto si ella te seguirá siendo fiel cuando estés en prisión.

Esperemos que esto llegue más lejos que lanzar trapos sucios en el Congreso y por las redes sociales e influya, al menos, en la reelección de Trump, aunque quizás solo sea, porque hace rato que se la están preparando, y no por pura y elemental justicia.


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El norcoreano Kim Jong-Un, Donald Trump y Xi Jinping.



Ahí están los fracasos con China en el tema de los aranceles cuando no pudo equilibrar la balanza comercial entre ambos paises como habia prometido, el de Corea del Norte hacia la desnuclearización, y hasta la derrota que ha significado el golpe de Estado a Venezuela cuando Maduro sigue en su silla presidencial con el apoyo del pueblo.

Todo esto pesa en su contra.

El Socialismo se gana peleando



Por: Aday del Sol Reyes

El Socialismo se gana peleando, hay que batallarlo, hay que lucharlo y hay que construirlo a cada minuto de nuestra existencia, afirmó Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de Venezuela durante la inauguración de la Asamblea Internacional de los Pueblos, que sesiona desde este domingo en el Hotel Alba Caracas.

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Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de Venezuela
"El capitalismo es profundamente violento, injusto y la única forma que tienen para sustentarlo es a través de las guerras imperialistas donde se roba a los pueblos, como han hecho ahora con Venezuela robando sus activos, cancelando nuestras cuentas en bancos europeos.

¿Y qué hace Europa?, bueno, Europa se lava las manos, simplemente alegando que son los bancos. Y sí, en el Capitalismo mandan los bancos, manda el Fondo Monetario Internacional", expresó Rodríguez en el evento que se extenderá hasta el 27 de febrero como un espacio para el debate.

El golpe de Estado, que resiste hoy el pueblo venezolano - respaldado por algunos gobiernos afines a los intereses de Washington- , no se generó de forma espontánea. En el 2015 el entonces presidente norteamericano Barack Obama emitió un decreto que calificó a Venezuela de una amenaza para la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos; ya en aquel tiempo sabíamos el peligro que eso conllevaba, precisó la vicepresidenta.

En un discurso de más de cuarenta minutos, Rodríguez desmontó cada una de las acciones de Washington para obstaculizar el proceso revolucionario desde la era de Obama hasta la llegada de Trump a la Casa de la Guerra cuando la hipocresía diplomática practicada por el actor se dejó a un lado y se vieron claras las intenciones de injerencia e intervención militar a la nación sudamericana.

"Los vientos del socialismo aumentaban en nuestro continente y era necesario retomar el control tenido sobre la economía de Venezuela antes de la llegada de la Revolución bolivariana", aseguró Rodríguez.

El mundo fue testigo, entonces, como los medios transnacionales de comunicación inmediatamente publicaban sobre una crisis humanitaria sin hablar del bloqueo económico y como se burlaba de un día para otro al sistema democrático con un autoproclamado presidente, decretado por obra y gracia del espíritu imperial.

Pero aquí en Caracas, expresó la dirigente venezolana, los representantes de esta nueva plataforma antiimperialista reunidos en esta sala los moviliza la solidaridad, ustedes saben que todo se trata de colonización y subordinación, que todo se trata de ambicionar riquezas naturales y estratégicas posiciones geográficas, subrayó.

Venezuela se defiende de esta locura del nuevo dueño del planeta, el hombre cuyo comportamiento llevó a un grupo de 27 psiquiatras y psicoanalistas a publicar el libro El Peligroso Caso de Donald Trump (The Dangerous Case of Donald Trump). Venezuela insiste una y mil veces en el dialogo y hace un llamado a la comunidad internacional para cerrar filas en la defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, pues su violación pone en peligro la paz y seguridad internacional.

Los 400 delegados de movimientos y organizaciones políticas de más de 80 países, que llegaron en este momento de lucha en respaldo al gobierno de Maduro saben que lo que está en juego en Venezuela no es solo la soberanía de esa nación, sino la independencia y la dignidad de la Patria Grande. Saben que si cesan en la lucha por un mundo mejor, sería el fin de la Izquierda en esta tierra. Y si eso sucediera, señores, sería dar la razón al "Todopoderoso" cuando decretó, hace unos días en Miami, el fin del Socialismo.

Hoy, el imperio estadounidense ataca con mentiras y artificios a Venezuela, pero mañana apuntará hacia cualquier otro país y ni tan siquiera se molestará en buscar un pretexto ante la opinión pública mundial. ¿Por qué? pues porque se han autodeclarado dueños del mundo, al margen del derecho internacional, y porque temen por la salud de su sistema. El Socialismo que luchamos por construir en nuestra América le dice al Capitalismo que sí hay otro camino para la felicidad social y que más temprano que tarde ganará la pelea.

Tomado de CubaSí

¿Por qué molesta la campaña #YoVotoSí de Cuba?


Por: Aday del Sol Reyes

No pocos reportes publicados por agencias extranjeras acusan al gobierno cubano de desplegar una fuerte propaganda para la aprobación el próximo 24 de febrero de la nueva Constitución.
«En autobuses, en supermercados o en televisión: en Cuba, el eslogan del gobierno socialista #YoVotoSí por la nueva Constitución, que se someterá a referendo el 24 de febrero, aparece por todos lados y genera críticas en las redes sociales», publicó la AFP.

Curioso resulta que exista preocupación por la campaña del Sí y absolutamente ninguna por la del #YoVotoNo, lanzada por EE.UU. contra el referendo constitucional para tratar de influenciar en los resultados.

Algunos esgrimen que se ha hecho campaña electoral, pero olvidan que esta consulta popular sobre el proyecto de reforma constitucional, que tuvo lugar desde el 13 de agosto hasta el 15 de noviembre y fue aprobada por la Asamblea Nacional en diciembre último, no es ese tipo de campaña porque no se hizo en favor de ningún candidato a puesto alguno y tampoco está prohibida por la ley.

Al parecer, inquieta que el gobierno cubano haya sido capaz de dirigir un proceso participativo, transparente y democrático, algo impensable ahora mismo en países como Francia, donde los chalecos amarillos llevan tres meses ininterrumpidos de protestas en contra de Emmanuel Macron, a quien claman sábado tras sábado por justicia social, reformar la Constitución en aras de una democracia plena y realizar referendos nacionales sobre temas relevantes.
Lo cierto es que, duélale a quien le duela, en nuestro país se desarrolló un ejercicio de profundo debate que dio lugar a una Constitución que es el fruto de la construcción colectiva, atemperada al país que tenemos y que queremos. Una Constitución que marca una pauta, no solo en América Latina, sino también en el mundo, por los derechos que contempla y las garantías a esos derechos.

Pero ¿por qué molesta la campaña del #YoVotoSí?

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Bueno, quizás moleste porque con ese Sí reafirmamos que, a 60 años del triunfo de una Revolución Socialista, los cubanos tenemos memoria histórica, y que ni Obama con sus encantos de actor, ni Trump con su torpeza evidente, han logrado que renunciemos a ella.

Deberían los indignados con esta Revolución molestarse en serio y tratar de imitarnos o superarnos en lo que a democracia se trata. ¿Por qué Donald Trump no organiza un referendo nacional sobre sus políticas, en lugar de financiar golpes imperialistas contra la hermana Venezuela y campañitas anticubanas?

La Constitución que aprobaremos los cubanos este domingo es la Constitución de nuestro pueblo; es la Constitución de nuestros jóvenes; es la Constitución de nuestros estudiantes. Juntos la hicimos y juntos la defendemos.

Tomado de CubaSí

viernes, 23 de junio de 2017

Estrategia contra Cuba: ¿Quién es el malo?

Por Aday del Sol Reyes en CubaSi



Nadie en Cuba estaba en vilo esperando el anuncio imperial
,  expresó este lunes  el canciller cubano Bruno Rodríguez. Sin embargo la reacción de los cubanos ante el discurso del presidente norteamericano Donald Trump no se hizo esperar.

El cambio de bola en la política a seguir con Cuba, desató la indignación de un pueblo que se sabe soberano y dueño de su destino. Simples y sabias palabras recogió la emisión del noticiero de televisión al preguntar el pasado 16 de junio sobre las medidas que, según Trump, aplicará para recrudecer el bloqueo mantenido por Washington contra esta pequeña Isla.

Un joven universitario expresó su  indignación por  el “desconocimiento de la historia cubana del presidente, que cataloga como héroes a un grupo de mercenarios de Playa Girón que vinieron a Cuba preparados por Estados Unidos, motivados por el dinero y no por un sentimiento de patriotismo”.

Otro estudiante afirmó,  que no cree que sea el mandatario norteamericano quien tenga la legitimidad de criticar el sistema electoral cubano ni a nuestro Estado cuando un sistema tan corrupto como el de Estados Unidos fue el que lo puso a él en La Casa Blanca sin tan siquiera contar con el voto popular.

Un capitalino que ya peina canas expresó,  “díganle a Trump que los cubanos creemos que él está loco,  que nosotros apoyamos a nuestro Comandante en Jefe,  que la revolución nunca se va a acabar, que seguiremos firmes  y que siempre diremos Viva Fidel.

Una señora ante la pregunta que si en Cuba se respetan los derechos humanos contestó enfática: "¿qué sabe él? Que nos visite para que vea con sus propios ojos". También calificó el anuncio de las nuevas medidas como un retroceso en la política de amistad de nuestros pueblos y como un acto ridículo que un país tan poderoso la tome con una islita, que ha demostrado que es valiente y que no nos importan las dificultades.

Asimismo, una enfermera denunció las dificultades a las que se enfrenta a diario la salud pública cubana para ofrecer atención médica a los niños con cáncer. Hemos tenido que comprar medicamentos a través de terceros países a precios muy superiores, apuntó.

Por su parte, Julio Enrique un lector de este sitio escribió: Gracias Mr Trump, porque sus payasadas del viernes pasado traen, en primera instancia, el beneficio de fortalecer al pueblo cubano en torno a la Revolución, al Gobierno. Además le dejo un mensaje: Su bloqueo seguirá engordando nuestras "bolsas de valores".

Carlos, otro comentarista de CubaSí subrayó: "Tengo 59 años recién cumplidos y desde que tengo razón estoy escuchando el mismo discurso, hasta cuándo el pueblo de Estados Unidos con tan grandes personas que son científicos, intelectuales, van a permitir que estos personajes caricaturescos sigan influyendo en los gobiernos de turno de ese país, como son estos seudocubanos que lo menos que le preocupa es Cuba y nuestro pueblo, salvo el seguir enriqueciéndose con una nota tan vieja como que quieren una Cuba que a ellos mismos no les conviene pues se les acabará el cuento de recaudar fondos. Basta de mentiras de los Marcos Rubio, Ileana y el otro Mario y su camarilla.

¿El verdadero peligro es Trump?

Es casi unánime la molestia que ha generado el show que protagonizó Trump desde Miami el pasado viernes, pero no olvidemos que desde 1959 todas las administraciones norteamericanas han trabajado por sacarse la espinita clavada que representa Cuba. Somos un mal ejemplo, una islita que se ha empeñado en defender su proyecto humanista-socialista contra viento y marea.
Si bien es cierto que en su momento de gloria Barack Obama y otros altos funcionarios han calificado el bloqueo economico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba como obsoleto y sin sentido no ha sido para librar a las familias cubanas de las carencias y privaciones que este provoca sino porque es inútil para hacer avanzar sus propios intereses.

No por gusto Ben Rhodes, antiguo asesor del expresidente Obama, ante el anuncio trumpista publicó inmediatamente en la revista The Atlantic: “las medidas de Trump debe ser vistas únicamente como el último suspiro ilógico de una parte de la política estadounidense con un historial de 50 años de fracaso”.

Rhodes, asevera que el instinto de aislamiento que Trump abrazó fracasará y en defensa de legado de Obama, asegura en dicha publicación que, “no tenía que ser de esta manera y no se quedará de esta manera”.

A buen entendedor con pocas palabras basta.

No perdamos de vista que la maniobra política que implementó la anterior administración, la del acercamiento y el dialogo, apostaba igualmente por un cambio de régimen, por la división de los cubanos dentro de la isla y el divorcio del sector privado con El Estado, y al juzgar por la seguridad en las palabras de Rhodes, no parece ser una estrategia muerta.

Recordemos que la fundamental doctrina de todos los imperios a través de la historia ha sido la del «divide y vencerás».

Por su parte, Trump tiene la desdicha de no poseer la inteligencia y la imagen política que demanda la diplomacia en estos tiempos. Sin embargo aunque hoy su discurso puede representar un retroceso en las relaciones bilaterales y retoma la política de guerra fría,  tiene el mérito con su enfrentamiento directo contra los cubanos de agigantar nuestra unidad y antiimperialismo.

Sin querer, puede que, el recién estrenado mandatario estadounidense haya hecho pedazos la estrategia “pacífica” y peligrosa de su antecesor, calificado por algunos como un excelente actor.

lunes, 11 de julio de 2016

Michael Moore, el nuevo conquistador imperial

 Por: Aday del Sol Reyes, publicado en CubaSí


El Pentágono cita a Michael Moore para reunirse con la Junta del Estado Mayor con la presencia de todos los cuerpos: ejército, fuerza aérea, la armada y los marines.

«No hemos ganado una guerra desde la grande», la II, le dijeron.

Se arrepienten de gastar billones de dólares y que ni siquiera pudieron alcanzar el petróleo de Irak que prometieron. Se sienten humillados, avergonzados y piden consejos al documentalista.

Moore piensa por unos segundos y responde: «Nuestras tropas necesitan un merecido descanso. En vez de a los marines, envíenme a mí, porque tenemos problemas que ningún ejército puede resolver».

Es entonces cuando Michael decide ocupar Europa para robar las cosas buenas que necesita de ellos y llevárselas a América. Así comienza ¿Qué invadimos ahora?, el documental político estrenado en mayo de este año en el que, tal como hizo en Capitalismo, una historia de amor o en Sicko, el cineasta dispara a ráfagas contra el sueño americano.

Aunque Europa tiene sus problemas, reconoce el también director de Fahrenheit 9/11 y Bowling for Columbine (ganadora de un Oscar), su misión consiste en recoger las flores, no las malas hierbas. Por ello se limita a describir en casi dos horas las buenas ideas de algunas naciones del continente, que según él, podría aplicar el gobierno de Estados Unidos —si quisiera— para resolver sus graves conflictos internos.

Descansos pagados en Italia

«Vengo a ocupar Italia», anuncia Michael Moore. «Soy un ejército de una sola persona y os robaré vuestra mejor idea. En dos años parecerá que la idea fue de Estados Unidos». El matrimonio italiano con el que habla sonríe como quien se deja colonizar, al tiempo que Moore planta la bandera de Estados Unidos en el centro de la sala.

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Moore se entrevista con un matrimonio italiano.
 
Italia está por delante de Estados Unidos en cuanto a productividad, y esto el crítico documentalista no lo puede creer. Su gente trabaja muchas más horas. Sin embargo, algunos dueños de empresas italianas bien posicionadas como la Ducarti aseguran que los resultados son producto de los derechos de los trabajadores: quince días pagados por luna de miel, vacaciones pagadas (ocho semanas al año), almuerzo en casa durante la jornada laboral y cinco semanas por licencia de maternidad.

Moore se lleva todas estas ideas a casa, no sin antes decirle: «Estoy seguro de que vosotros también hacéis más el amor».

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Moore conversa con un directivo de empresa sobre condiciones laborales de los trabajadores.

Solo hay dos países pobres que no contemplan la baja de maternidad, apunta el irónico cineasta: «Papúa Nueva Guinea y Estados Unidos. Tampoco hay ninguna ley que obligue a nadie a pagar por las vacaciones de sus empleados».

Educación en Finlandia

Por su parte, Finlandia descifró el código de la buena educación, a pesar de que sus estudiantes tienen la jornada y el año escolar más corto de todo el mundo occidental. «¿Cómo es que sus niños aventajan al resto del mundo, si años atrás las escuelas de esta nación apestaban tanto como las de Estados Unidos?», se pregunta el cineasta.

Para encontrar la respuesta, decidió penetrar a Finlandia y descubrir el alto secreto que escondía el «enemigo». Se entrevistó con Krista Kiuru, ministra de Educación, a quien no hizo falta aplicarle el famoso submarino para que confesara. La experta reveló en medio segundo de conversación el máximo secreto de Estado: no hay distinción en la calidad de la enseñanza entre colegios de distintas zonas y los niños finlandeses no tienen tarea.

Los educadores finlandeses indican que el cerebro debe relajarse cada cierto tiempo para aprender. Por esta razón, consideran el término «tarea» obsoleto y defienden que los niños tienen muchas otras cosas que hacer después de clase: compartir con su familia, jugar con otros de su edad, hacer deportes, leer, escuchar música y apreciar el arte. En fin, deben tener tiempo para ser niños.

De Finlandia, Moore se queda con el derecho de pobres y ricos a recibir la misma educación y la eliminación de los deberes extracurriculares.

Sistema penitenciario de Noruega

En una visita a la cárcel de Bastoy en Noruega, Moore descubre que el principio de la rehabilitación en el que se basa el sistema penitenciario de ese país es una buenísima idea que los norteamericanos también deben sustraer urgentemente.

En Bastoy no se aplica la venganza como castigo. Por esta razón, cuatro guardias son suficientes para mantener el orden de 115 reclusos que, además, cumplen condena en una especie de granja colectiva abierta, donde se les permite correr, jugar baloncesto, montar bicicleta, pescar y nadar.

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En Bastoy, a Moore lo recibe un preso que pasea por los alrededores.

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El cineasta habla con uno de los reclusos que cocina en la cárcel.

Las celdas (apartamentos pequeños e individuales) están acondicionados con lo necesario. No tienen rejas ni candados, solo una simple puerta, que abre y cierra el propio preso con su llave.

Como si fuera poco, los cocineros (también detenidos) manipulan armas blancas para preparar el menú del día. Los cuchillos, de diferentes tamaños y bien afilados, son estrictamente para cocinar, asegura ante la cámara Trond, un condenado por asesinato, mientras ríe y acaricia un hacha para cortar.

Drogas despenalizadas en Portugal

Tengo un montonazo de Coca en el bolsillo —le dice Moore a dos policías de Portugal—. ¿No me van a detener?

Los agentes del orden sonríen. En Portugal eso no es delito hace más de quince años, aclaran al cineasta.

El Dr. Nino Capaz, del Ministerio de Salud de Portugal, reconocido como el zar de las drogas, revela a Michael que a diario la gente consume otras drogas también peligrosas (aunque legales), como el alcohol, internet, el café, el azúcar, el sexo… y solo cierto y determinado número de personas se vuelve agresivo o violento. Igual sucede con otro tipo de drogas más fuertes y sus efectos, comenta.

Aunque Moore todavía no baja sus cejas del asombro, las cifras indican que con la despenalización de las drogas disminuyó el consumo en los últimos quince años.

Portugal luchó contra el negocio millonario del tráfico de drogas (el verdadero peligro), y no con sus víctimas. Sin embargo, en Estados Unidos, si te atrapan con drogas, no te consideran consumidor-víctima y vas directico a la cárcel, especialmente los negros, a quienes obligan a trabajar por solo 33 centavos la hora, lo que convierte a las prisiones norteamericanas en una de tantas empresas en las que se utilizan esclavos en la actualidad, denuncia Moore.

Túnez: Derecho al aborto y la planificación familiar

Túnez es un país musulmán de África del norte donde existen clínicas para las mujeres, financiadas por el Estado, algo que las norteamericanas no tienen.

En Túnez —manifiesta la doctora Rim Ben Aissa, directora de un Centro de Planificación Familiar— el aborto es legal desde 1973 y cuentan con 24 instituciones de salud, foco principal para la anticoncepción.

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El «invasor» se entrevistó con la doctora Rim Ben Aissa, directora de un Centro de Planificación Familiar en Túnez.

En opinión de la especialista, esos servicios contribuyen a que las mujeres sean iguales a los hombres. «Ellas tienen todo el derecho de planificar su vida, recibir una buena educación y obtener un trabajo de acuerdo a sus capacidades».

Lo que debe aprender EE.UU. de Túnez, afirma Moore al cierre de este capítulo, es que cuando las mujeres ganan el control de su propio cuerpo, ganan también el control de sus vidas, algo que tampoco tienen las norteamericanas.

Con fino humor, el documentalista continúa a lo largo del filme «invadiendo» países para conocer de primera mano aquellas condiciones sociales que son mejorables en su país: almuerzos de calidad en Francia en las escuelas públicas; paridad de género en Islandia; universidades gratuitas en Eslovenia, a las cuales asisten hoy muchos jóvenes estadounidenses que no pueden costearse los estudios en su país.

La reacción de los norteamericanos
 
El público estadounidense se conectó inmediatamente con el documental. Salen llorando del cine y preguntándose: ¿por qué no tenemos nosotros esas prestaciones sociales? No las tenemos, expresó Michael al periódico.com, porque «somos un país avaricioso y racista, que destina sus recursos a las guerras».

El nuevo conquistador imperial agregó, además, a nuevatribuna.com, que con este, su último filme, «ya los americanos saben todo, no necesitan ver otro documental que le diga lo jodido que es esto o lo otro. Lo que necesitamos ahora es mover el c…, hacer algo e inspirarnos en lo que podemos llegar a ser».

Y aunque declaraciones como estas le han costado caras a Moore (amenazas e intentos de asesinato), el inadaptado cineasta aseguró no tirar la toalla. Tiene 60 años, pero seguirá trabajando en primer lugar por eliminar el miedo y la estupidez que domina a su gente y luego, por los cambios urgentes que necesita la potencia más rica y poderosa del mundo, en la que, paradójicamente, 46,7 millones de estadounidenses viven en situación de pobreza, según cifras publicadas este mes por el Fondo Monetario Internacional.

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